Retratos
| MAQUINA/HOMBRE |
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Los cuchillos descansan Sobre la espalda de cristo. Buda lleva la peste. Lady Macbeth DA A LUZ. Abridme en canal, de arriba Abajo, maquilladme como a Las putas, quiero estar guapa Para todos. Quién pide nacer A gritos. Mi esposo mártir de Hierro. Calaveras ríen en la Ecografía, al compás de un Violín que suena. Un viejo y Empolvado violín. En las ruinas del quirófano. La vida comienza a moverse. El sexo se pudre, las costras lo devoran. Vive MAQUINA/HOMBRE. |
| AMOR |
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La mujer de las venas cortadas. De las entrañas cosidas. Del horror en los campos de concentración. Luquea tras inmensos cristales. La descomposición servirse del hombre Con la piel y la faz arrugada. Mutilados los cadáveres. La fe budista pide limosna. A Gautama le nacen cuchillas en los ojos. Quedan entonces las lágrimas Que crecen en las luces de los crematorios. A Romeo le cuesta respirar. Jadea. El féretro cubierto de rosas. Abre paso entre las almas. Sus espinas el reflejo. El pueblo anuncia a voces su sexo amputado. El futuro. La descendencia nacerá muerta. Se le revientan las entrañas a Apolo. Quién anunciará a MADRE/HIJO Con los ojos cerrados en sangre por una sierra. Desde Cosovo la batalla se abre como una herida. Cerrad el útero de todas las madres, clama Mercucio. Padre, vístase como las rameras, Susurra frente a un eterno cadáver, la cándida Julieta. |
| PIEDAD |
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Una vez vaciado el corazón de Prometeo. Arrancáronle mis venas. Segaron los párpados del redentor. Los buitres devoran el tejido, ambos pulmones. CRISTO en CARNE VIVA, Y los restos sirvieron de alimento en los Campos de exterminio. CADENAS/ESQUELETO. Voces de mujeres le hablan al soldado. Los perros le arrancaron los miembros a mi hijo. LAGRIMA/METAL. Muerte de la madre. |
| RESURRECCION |
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La fertilidad de Hécuba. El sexo de hembra en celo. Da una señal de vida. VIRGEN con himen de ACERO. En el útero se apuntala la muerte. Sola en la mesa de un quirófano. Dios vigila desde su atalaya. Que el armamento soporte. La esperanza y el peso de la Fe. Piel y huesos de barro. Tanques que aplastan mortajas. De vejados, tiernos cadáveres. Y en la sala de las parturientas. La sangre calienta el cañón. De una bella parabélum. Al hundirse en las vísceras. Dejando al sol pudrirse los restos de Prometeo. |

